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Cine español

Cine español

A pesar de estar rodeado por Francia e Italia, dos de los países más influyentes en el cine a nivel mundial, el cine de España no es precisamente una copia o producto de la creatividad de sus vecinos. Muy por el contrario, el cine español ha gozado de originalidad propia gracias a su rica tradición artística.

La historia del cine en la península ibérica comenzó con la primera exhibición cinematográfica el 11 de mayo de 1896 durante las fiestas de San Isidro en Madrid. Ese mismo año se filma la primera película en el país: Salida de la misa de doce de la Iglesia del Pilar de Zaragoza. El filme, de Eduardo Jimeno Correas fue de hecho su segunda grabación, aunque la primera nunca vio la luz precisamente por problemas de iluminación durante la filmación. Un año después, Riña en un Café se convirtió en  la primera película de ficción española. Dirigida por Fructuós Gelabert, la cinta fue curiosamente grabada en una cámara construida por él mismo.

Comienzos: del cine mudo a la guerra civil

Para la década de 1910 la capital del cine español se trasladó de Madrid a Barcelona, donde un peculiar género de sátira fue acogido masivamente por los españoles. Sin embargo, y al igual que en otros países europeos, algunos filmes basados en hechos históricos y obras literarias también colmaron parte de la cuota de producciones.

Aquel género satírico y cómico tenía como característica las llamadas ‘españoladas’, que eran básicamente una burla a sus costumbres más características. Entre los más reconocidos filmes de este estilo resalta Nobleza Baturra, dirigida por Florián Rey en 1925. El rastro de este género se puede encontrar hasta mediados de la década de los 80.

Con la llegada del cine hablado y sonoro, las producciones españolas enfrentan una crisis. La importación de filmes extranjeros atrae más público a las salas derivando en un declive insólito en la industria fílmica del país en los años 30, y redujo el número de producciones españolas a un solo título en 1931.

En los años siguientes, ya con la Guerra Civil encima, la industria empieza una recuperación gradual, en la que ambos bandos usarían el cine como método de propaganda. Con la victoria del bando Franquista la censura de temas se impuso y muchos directores y actores optaron por el exilio. A pesar de todo, cineastas como Juan de Orduña, José Luís Sáenz o Rafael Gil se quedan y se destacan por la creatividad de sus películas. Otro de los cambios en la industria que el régimen de Franco impuso fue el doblaje obligatorio a todos los filmes extranjeros que se proyectaran en las salas de cine españolas.

Rocio Durcal

Rocio Durcal

El auge de los 50

La década de 1950 tuvo como punto cumbre la creación del Festival de Cine de San Sebastián, que se ha realizado y mantenido anual e ininterrumpidamente desde septiembre de 1953, convirtiéndose en uno de los más importantes del circuito europeo.

A mediados de la misma década, una nueva tendencia llegó a la pantalla grande española. Los niños comenzaron a tomarse varios papeles protagónicos para deleitar a la audiencia con su picardía e inocencia. En el marco de este ‘estilo’, películas como Marcelino Pan y Vino, dirigida por Ladislao Vajda en 1955 marcaron la historia del cine nacional llevando al estrellato a figuras como Joselito o Rocío Dúrcal, quien más tarde triunfaría en España e Iberoamérica como cantante.

La llegada de la democracia y el adiós a la censura

 

En la década del sesenta, varios nuevos directores comienzan a plantearse la idea de renovar el cine español. Con ideas claramente de izquierda, algunos de ellos como Miguel Picazo (La tía Tula, 1964); Francisco Regueiro (El buen amor, 1963) y, Carlos Saura (La caza, 1965 de ellos lograron un éxito sin precedentes en taquilla.

Esta corriente continuó con la muerte del General Franco y la caída de su régimen, pero ahora gozaban de total libertad. Así, los cambios sociales y políticos se reflejan en filmes sobre lo difícil que era la vida bajo la dictadura y sus abusos. De esta época se destaca la primera producción española ganadora de un Premio Óscar: Asignatura Pendiente, dirigida por José Luis Garcí en 1982.

El final de la década de los 80 marcaría la creación de los premios más importantes del cine español: los Premios Goya, una versión española de los Óscar americanos.

     

Unfinished Business

Asignatura Pendiente

La Mala Educación

La Mala Educación

El despegue y reconocimiento internacional

La década de los 90 vio la internacionalización de varios actores nacidos y formados en España. Antonio Banderas, Penélope Cruz, Javier Bardem, entre otros, comenzaron a recibir jugosas propuestas económicas de los estudios de Hollywood para actuar en producciones de presupuestos astronómicos. Así, por ejemplo, Antonio Banderas quien trabajó junto a Quentin Tarantino en Four Rooms, se hizo mundialmente famoso después de protagonizar la vida de un mariachi en busca de redención en Desperado.

En los últimos años su director más destacado a nivel mundial es Pedro Almodóvar, ganador del Premio Óscar a la Mejor Película Extranjera en 1999 con la cinta Todo Sobre mi Madre. Entre otros de sus éxitos están La Mala Educación de 2004 y Abrazos Rotos de 2009.

Otro de los más importantes directores de los últimos tiempos ha sido Alejandro Amenábar, quien se dio a conocer mundialmente con el exitoso thriller Tesis en 1995 y años después dirigió a Nicole Kidman en la terrorífica película Los Otros con la que en 2001 ganó 8 premios Goya.

Desde el año 2009 al presente, varios filmes de suspenso han ganado terreno y gusto en la industria del cine español y su público. Películas como El Orfanato y REC alcanzaron altísimas cifras de venta en taquilla. La última incluso llegó a vender sus derechos a una productora estadounidense para hacer una versión en Hollywood, que a pesar del éxito de la versión original, no tuvo la misma suerte en las taquillas de Estados Unidos.

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