Historia del cine británico

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Historia del cine británico

Una de las industrias de cine más destacadas en Europa es la de Gran Bretaña. Con una identidad única y su constante competencia con Hollywood por el dominio en las taquillas mundiales, las películas británicas (como Harry Potter o Notting Hill) se encuentran entre las más vistas en todo el mundo. ¿Pero lo que sucedió antes de nuestro tiempo? ¿Cómo se desarrolló el cine británico? ¿Cuáles han sido sus logros olvidados?

Los comienzos

Todo empezó en Leeds, al norte de Inglaterra, cuando el francés Louis Le Prince (anunciado como el "Padre de Cinematografía" desde 1930) grabó las primeras imágenes en movimiento del mundo en 1888. Después de él, el fotógrafo e inventor William Friese-Greene desarrolló las primeras imágenes con movimiento en celuloide, y patentó el proceso en 1890.

El Reino Unido siguió innovando en la industria. En 1899, el inventor y director de fotografía Edward Raymond Turner desarrolló las primeras películas en color, y patentó un proceso cinematográfico aditivo de 3 colores. La primera película en color fue encontrada en 2012 por el Museo Nacional de Medios británicos en Bradford y data de 1902. Es importante señalar, sin embargo, que otro británico, George Albert Smith, se creía que había desarrollado el primer sistema de color, Kinemacolor, en 1908.

Durante la década de 1910 hasta mediados de 1920, el cine británico comenzó quedarse atrás respecto al estadounidense debido al mercado más grande en América y a la Primera Guerra Mundial (un tiempo en el que las finanzas del país se centraron en la guerra). Esta época vio las notables obras de Charlie Chaplin en el cine mudo, a pesar del hecho de que sus primeras apariciones y su éxito en el cine se produjeron en EE.UU. En el pico de su carrera, Chaplin enfrentó numerosos escándalos, incluyendo vínculos con el comunismo en América en la década de 1940. Con el tiempo se fue del país y se instaló en Suiza en 1953, donde murió en 1977. Entre las películas más importantes de Chaplin están Luces de la ciudad (1931), Tiempos modernos (1936) y El gran dictador (1940).

La década de 1930 vio el surgimiento del hombre que sería más tarde conocido como "El maestro del suspenso". Chantaje (1929), de Alfred Hitchcock, es considerada por los historiadores como la primera película británica no muda. Hitchcock fue otro talento británico que huyó a los EE.UU. después de tener éxito en Reino Unido, donde fue. En marzo de 1939 se trasladó a Hollywood, donde filmó Rebecca (1940), que ganó el Oscar a la Mejor Película, Tuyo es mi corazón (1946), Con M de Muerte (1954), La ventana indiscreta (1954), Psicosis (1960), entre otros. Hitchcock murió a los 80 años en Bel Air en 1980.


El primer documental del Reino Unido, Drifters (1929) de John Grierson, llegó durante este tiempo, quien desarrolló otras producciones del mismo género Night Mail (1936).

Durante la década de 1930 fueron creadas dos entidades valiosas para industria del cine del país: el British Film Institute y el Archivo Nacional de Cine. A día de hoy, ambas mantienen y desarrollan una biblioteca de películas nacionales e internacionales. Estas instituciones también restauran copias dañadas y hacen trasferencias de material en de nitrato en a formatos seguros para su conservación.

Segunda Guerra Mundial y posguerra

Con la intensificación de la Segunda Guerra Mundial, el cine británico centró sus esfuerzos en documentales, aunque las producciones fueron menos numerosas que en años anteriores. Durante estos años, Humphrey Jennings comenzó su distinguida serie de documentales entre los que sobresalen London Can Take It! (1940), sobre el bombardeo a Londres.

Después de la guerra, un nuevo enfoque del cine surgió gracias a directores jóvenes como David Lean, quien produjo películas importantes de esta época como Breve encuentro (1945) y sus adaptaciones de Dickens, Grandes esperanzas (1946) y Oliver Twist (1948).

En la década de 1950, las producciones británicas comenzaron a concentrarse en las comedias, dramas sobre la guerra, y algunas películas de terror, que luego dieron lugar al realismo social. Esta última ola, que comenzó a finales de la década y se extendió por cuatro años, se caracteriza por jóvenes protagonistas enfadados. Entre las películas más populares de la década están Drácula (1958), con Cristopher Lee como el famoso vampiro, Un sabor a miel (1961) y Víctima (1961) de Tony Richardson.

El boom de los 60

Los productores estadounidenses se interesaron de nuevo en el cine británico durante la década de 1960, y películas que combinaban sexo con lugares exóticos, la violencia ocasional y el humor autorreferencial tuvieron gran éxito. Por estos años, las producciones de James Bond protagonizadas por Sean Connery se convirtieron en éxitos de taquilla en todo el mundo.

La década también estuvo marcada por el movimiento permanente de directores estadounidenses a Gran Bretaña, liderado por Joseph Losey y Stanley Kubrik. Es de destacar que cuatro de las producciones ganadoras a Mejor Película en los Premios Óscar  de la década fueron producciones británicas, además de seis premios Oscar para la película musical Oliver! (1968). Otra película de éxito de la década fue Lawrence de Arabia (1962), protagonizada por Peter O'Toole y dirigida por David Lean.

Reducción de la censura

Después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno británico aumentó su control sobre el contenido de las películas; sin embargo, a partir de la década de 1970 comenzó a tener aproximaciones más laxas, abriendo espacio para nuevas historias controversiales. Ejemplos perfectos incluyen clásicos de culto como Los Diablos (1970), de Ken Russell, Perros de paja de Sam Peckinpah (1971), y La naranja mecánica (1971), de Stanley Kubrick.

También por estos años, comedias irreverentes gozaron de éxito nacional y mundial. Como ejemplo, el grupo cómico Monty Python disfrutó de un suceso comercial enorme con filmes como Monty Python y el Santo Grial (1975) y La vida de Brian (1979).
 
La crisis de los 80 y el renacimiento

La década de 1980 representó un período de dura recesión para la industria cinematográfica británica. En 1980 sólo se produjeron 31 películas británicas, una baja del 50% respecto al año anterior, y un nivel de producción más bajo desde 1914.

Esto llevó diferentes canales nacionales a emprender  esfuerzos extra en la producción cinematográfica, creando así un entusiasmo desbordante por una nueva generación de actores y directores de cine. El esfuerzo dio frutos con películas como Carros de Fuego (1981) de Hugh Hudson, que ganó cuatro premios Óscar en 1982, incluyendo Mejor Película. Esta década también vio el surgimiento de directores como Ridley Scott y actores como Gary Oldman, Colin Firth, Tim Roth y Rupert Everett, quienes años después lograron reconocimiento internacional.

Un enfoque comercial

La década de 1990 comenzó con dificultades para el cine británico y pocas películas disfrutaron de éxito comercial significativo a nivel local o internacional. Sin embargo, una nueva tendencia comenzó en 1994 con Cuatro bodas y un funeral de Richard Curtis, que generó un renovado interés e la inversión en la industria.

Tal esfuerzo se reflejó en éxitos comerciales mundiales como Si yo hubiera (1998), Un lugar llamado Notting Hill (1999) y las películas de Bridget Jones, todas con un patrón de romance y comedia.

Así, la nueva era comenzó para el cine británico en la década de 2000 vio aún más el flujo de dinero para apoyar a la industria con proyectos masivos como la saga de Harry Potter y otros proyectos como Hijos del hombre (2006), y la película ganadora del Oscar El discurso del rey (2011).

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