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Historia del cine de rumania

 

 

 


Historia del cine de rumania
Una historia de soñadores y perseverancia

El cine rumano es uno de los más fuertes en el este de Europa en casi todos los aspectos. Desde sus raíces sólidas, a su evolución durante la era comunista y si resultado excepcional de los tiempos modernos, la industria rumana del cine sigue es un ejemplo para muchos otros países de su región.

El viaje del cine de Rumania comenzó después de la invención del cinematógrafo de los hermanos Lumière, cinco meses después de la primera exhibición en París. Fue el 27 de mayo de 1896 cuando un equipo de los hermanos franceses realizó una proyección de varias películas en Bucarest; el evento fue organizado por el diario francés L'indépendance Roumanie.

Poco después, la primera película del país fue filmada por el camarógrafo francés Paul menú, relacionado con los hermanos Lumière. La producción se llamó El desfile real del 10 de mayo de 1897, y muestra al rey Carol I en su trono tomando su lugar al frente del desfile. De acuerdo con los documentos oficiales, Manu filmó alrededor de 16 películas en Rumania de las cuales sólo dos se completaron.

Cine mudo y de animación

A medida que la emoción por el cine se desvaneció entre el público rumano, Paul Menú dejó de filmar en el país y vendió su cámara a un médico, quien se convertirá en el primer cineasta rumano. Gheorghe Marinescu, un neurólogo prominente que también fundó la Escuela Rumana de Neurología, lanzó una serie de cortometrajes de temática médica entre 1898 y 1899, incluyendo la primera película científica del mundo: Walking difficulties in organic hemiplegia.

Durante las dos primeras décadas del nuevo siglo, el cine rumano comenzó a producir películas de ficción. La primera de ellas, de acuerdo con los relatos históricos, fue Amor fatal (Fatal Love Affair), dirigida por Grigore Brezeanu en 1911, con la colaboración de actores del Teatro Nacional de Bucarest.

Durante esas décadas, la influencia de Leon Popescu fue fundamental para el cine rumano. Propietario y gerente de un cine y con contactos influyentes en la élite financiera del país, Popescu pronto se dio cuenta de la importancia y los grandes ingresos de la cinematografía. Bajo su apoyo se produjeron películas como Independenţa României (La independencia de Rumania) en 1912, Amorul unei prinţese (El romance de una princesa) en 1913, Răzbunarea (Venganza), Urgia cerească (El desastre del cielo), ambas en 1913, y Cetatea Neamţului (Ciudadela alemana) y Spionul (El espía) en 1914.

El comienzo de una nueva década vio la primera película de animación producida en Rumanía: Păcală pe lună (Păcală en la luna), lanzada en 1921 y creada por el famoso dibujante Aurel Petrescu.

Cine hablado y el Fondo Nacional de Cine

Para la época en que el cine hablado comenzó a producirse en el  mundo occidental, la industria del cine rumano enfrentaba una etapa de complicaciones. La falta de apoyo institucional, instalaciones técnicas, estudios de cine y formación profesional redujo la cantidad de películas producidas por año; la nueva característica del sonido hizo las cosas aún más difíciles. Las cifras hablan por sí solas: desde 1930 hasta 1939 sólo 16 películas fueron realizadas en el país.

Para motivar a la industria, una ley de 1934 estableció un Fondo Nacional de Cine con el propósito de crear una base para estudios rumanos y financiar producciones. Después de su creación, la industria comenzó a florecer de nuevo con varios empresarios que establecieron empresas de sonido y producción con equipos modernos. Durante aquellos días, Ion Şahighian filmó O noapte de Pomina (Una noche inolvidable), en 1939. La película tuvo gran éxito y recibió la críticas favorables.

Apenas un año antes, la Oficina Nacional de Cinematografía produjo un documental llamado Ţara Moţilor (Moţilor Land), convirtiéndose en la primera película de este género, y eventualmente ganó un premio en el Festival de Cine de Venecia de 1938.

Era comunista

El final de la Segunda Guerra Mundial marcó un cambio importante en el este de Europa a medida que la Unión Soviética comenzó a expandirse. En noviembre de 1948 una nueva era inició en el país con la nacionalización de la industria del cine.

A menudo llamado como el "período de cine socialista", las producciones nacionales representaban la ideología política y reforzaron el estereotipo de la clase obrera y sus grandes logros. Durante este período, el rumano Ion Popescu-Gopo ganó la Palma de Oro al mejor cortometraje en Cannes en 1957 por su animación Scurta istorie (Una breve historia). Los premios de la Academia de Cine Rumano - establecidos en 2007 como Premios Gopo – rinden homenaje a su legado.

Nueva Ola del cine rumano

El fin del comunismo también cambió el cine en el país y estableció las bases para una nueva era. Ahora, los directores gozaban de libertad creativa sin tener que preocuparse por censuras.

A principios de la década de 1990, la industria trató de captar la atención de inversores capitalistas con muy pocos resultados. Una década más tarde, sin embargo, los directores rumanos compitieron en la sección paralela de los Realizadores del Festival de Cannes con el primer largometraje de Cristi Puiu, El camino de las buenas intenciones, y Occidente, de Cristian Mungiu.

Muchos críticos aseguran que el comienzo de la Nueva Ola del cine rumano se da con el lanzamiento de La muerte del señor Lazarescu, también dirigida por Cristi Puiu en 2005. Esta nueva era está marcada por historias realistas que muestran la transición del comunismo a una economía de libre mercado, la lucha de los jóvenes a encontrar trabajo, y la corrupción que se encuentra en el nuevo sistema capitalista. 

 

Cinéma roumain

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